La OMS va a tener que hacer frente a una serie de problemas
tales como la falsificación de medicamentos, tendrá que mantener una actitud
colaborativa con las industrias farmacéuticas y el acceso de la población menos
favorecida a los tratamientos.
Por un lado, en Internet uno se puede encontrar de
todo, desde establecimientos farmacéuticos que funcionan con toda legalidad
hasta puntos de venta que actúan de forma ilegal y tratan de aprovecharse de la
gente que está buscando un medicamento más barato, sin saber que está poniendo
en riesgo su salud.
La Food and Drug Administration de Estados Unidos ha
estimado que los fármacos falsificados representan, aproximadamente, el 10% del
mercado mundial de los medicamentos. La OMS estima que hasta el 25% de los
medicamentos consumidos en los países pobres son falsificados o de calidad
inferior a las normas establecidas.
Ante la gravedad del problema, la OMS y 20 entidades
internacionales han creado el Grupo Especial Internacional contra la
Falsificación de Medicamentos (IMPACT). IMPACT estima que la legislación actual
de los países es en general insuficiente, ya que no se puede castigar por igual
la falsificación de camisetas de futbolistas que la de medicamentos para el
tratamiento del sida.
Por otro lado, para la OMS, es vital mantener una
atención continuada respecto a las actividades de las empresas farmacéuticas,
pero ello no impide en absoluto que, en los casos en que resulta necesario,
éstas hagan cuanto está a su alcance para facilitar la buena marcha de las
actividades del organismo sanitario internacional. Uno de los ejemplos es el siguiente:
Ante la amenaza de la pandemia de gripe aviar, la OMS
decidió, en el verano de 2005, constituir una importante reserva de oseltamivir.
Esta empresa accedió a facilitar gratuitamente 3 millones de tratamientos, que
la OMS conserva para facilitarlos a los numerosos países que, en caso de que
surja la epidemia de gripe aviar, no estarán en condiciones de adquirir el
medicamento.
Sin embargo, hay una serie de enfermedades que han
recibido poca atención por considerarse “enfermedades raras”, denominadas así
por su escasa frecuencias (menos de una persona por cada 2.000 habitantes).
Por último, hay que destacar las diferencias de acceso
al tratamiento en los distintos países europeos. Estamos hablando de
tratamiento anticancerosos. Mientras que en Austria, España y Suiza se recibe
el tratamiento adecuado lo antes posible, con bastante rapidez, en otros países
como Reino Unido o Polonia se realiza todo lo contrario, se instaura de forma tardía.
Según un estudio, la tasa de supervivencia de los pacientes de cáncer a los 5 años del
diagnóstico es del 48% en el Reino Unido y del 60% en Suiza. Aunque solo se
diferencian en un 11%, matemáticamente es poco, pero hablando de salud y de
vidas supone un abismo esta diferencia.
Bibliografía:
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